Hay días que se marcan a fuego y duran para siempre en nuestra memoria. Es increíble como pase el tiempo que pase puedo recordar esos días con todo detalle y sin embargo no soy capaz de recordar que comí ayer.
El viernes 17 de julio tenía visita para monitores en el hospital. Llegué puntual, pero hubo un fallo en recepción y me pasaron como urgencia en lugar de como visita programada. A causa de ello tardaron más de una hora en atenderme. Yo que me encontraba estupendamente me dediqué a cotillear las redes sociales y a parlotear con mi Rubio, hasta que por fin nos llamaron.
A mi Rubio no le dejaron entrar así que se quedó fuera esperando. Allí había dos mujeres más, una de ellas con su hijo de unos 7 años que no paraba de dar por saco entrar y salir sin que su Sigue leyendo
La llegada de Minibombón I: El día antes
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