La llegada de Minibombón I: El día antes

Hay días que se marcan a fuego y duran para siempre en nuestra memoria. Es increíble como pase el tiempo que pase puedo recordar esos días con todo detalle y sin embargo no soy capaz de recordar que comí ayer.
El viernes 17 de julio tenía visita para monitores en el hospital. Llegué puntual, pero hubo un fallo en recepción y me pasaron como urgencia en lugar de como visita programada. A causa de ello tardaron más de una hora en atenderme. Yo que me encontraba estupendamente me dediqué a cotillear las redes sociales y a parlotear con mi Rubio, hasta que por fin nos llamaron.
A mi Rubio no le dejaron entrar así que se quedó fuera esperando. Allí había dos mujeres más, una de ellas con su hijo de unos 7 años que no paraba de dar por saco entrar y salir sin que su madre le dijera absolutamente nada, aunque al niño esa actitud no se le puede tener en cuenta ya que su madre estaba todo el rato berreando hablando por teléfono sin parar y sin hacerle ni puñetero caso, incluso cuando la comadrona le intentaba explicar que tenía que pasar a la visita del ginecólogo, ella siguió cotilleando hablando por teléfono y pasando de todo, la pobre comadrona, muy pacientemente y ante su indiferencia, acabó diciéndole al niño que no se fuesen que tenían que pasar por la consulta del ginecólogo.
Luego la comadrona se acercó a mí y me preguntó qué tal estaba y le comenté que muy bien, se interesó por mi diabetes y al ver que había estado tanto rato esperando y que se me había pasado la hora de mi segundo desayuno me trajo tostadas y un zumo de melocotón, que es todo lo que tenía por allí y que yo agradecí enormemente, tenía bastante hambre, es lo que tiene seguir una dieta estricta y que por las mañanas es tan pobre.
Me puso las correas y por fin, ahí estaba, ese sonido tan maravilloso, el latido de mi Minibombón. Como no dejaron entrar a mi Rubio lo grabé con el móvil y se lo pasé por whatsapp, llevaba mucho rato fuera solo y así por lo menos podía oír lo que yo escuchaba embelesada, casi casi hipnotizada por aquel latido fuerte y rápido.
Las otras dos mujeres se fueron y ahí me quedé yo, sola, disfrutando del rítmico latido de mi bebé y por fin sin ruido cotorril de fondo, por lo que grabé otro audio, que se escuchaba más claro, para enviárselo a mi Rubio junto a alguna foto, ese momento selfie inevitable. Además me hacía ilusión tener grabado ese sonido que tanto me gusta, que despierta una sonrisa en mí cada vez que lo oigo y sabía que ya era una de las últimas veces que lo oiría así, en estéreo.

el día antes del parto
Foto en plan “Todo va bien”
el día antes del parto2
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Pasados tres cuartos de hora, mi amable y simpática comadrona se acercó, comprobó las gráficas y para mi sorpresa me dijo que ya tenía alguna contracción, muy suave, pero que ahí estaban. Yo no notaba absolutamente nada de nada. Después de “hacerle un traje” (una expresión muy de mi hermana, que viene a ser que la criticamos lo más grande) a la cotorra mujer que había puesto a todo volumen parte de la banda sonora de mi visita a correas, me indicó que pasase a la sala de espera, que el ginecólogo me visitaría.
Al momento me llamaron para pasar a consulta, a la que tampoco pudo pasar mi Rubio, allí me esperaba una ginecóloga. Me hizo un tacto dijo así en plan resumido que aquello estaba verde verdísimo, pero que sí, que “la maquinaria” ya estaba en marcha, que había contracciones pero que el cuello del útero todavía estaba muy marcado, así que ya estaba todo en marcha, en unos días tendría en brazos a mi bebé, pero por el momento no parecía tener prisa, de hecho me dió cita para el siguiente viernes, me lo dijo con sonrisilla seguido de un “si llegas”.
Salimos de allí y fuimos a buscar a mi Bombón. Comimos y pasamos una tarde de lo más normal. Yo estaba tranquila, hacía taaaaaanto que lo tenía todo preparado, exactamente 2 días, que ya podía nacer cuando quisiera, Bombón se atrasó 4 días y por lo visto Minibombón también se lo tomaría con calma o eso pensaba yo…
Cenamos tranquilamente y a eso de las once de la noche, yo que no había tenido notado ninguna contracción, noté un dolorcilllo puntual y sospechoso…
¿Queréis saber que pasó después? Pues os lo cuento otro día jejeje

12 comentarios en “La llegada de Minibombón I: El día antes

Con la ilusión que me hace no puedes irte sin dejarme un comentario :)

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