Domingo de recuerdos: El día que supe que iba a ser madre

Hay días, momentos más bien, que se te quedan grabados en la memoria. Por eso en este segundo domingo de recuerdos os voy a explicar el día que supe que iba a ser madre.
Siempre he querido ser madre. Ese sueño lo compartía con mi Rubio, pero ese sueño no llegaba. La tristeza se apoderaba de mi por épocas pero por suerte siempre estaba él a mi lado, el hombre más maravilloso que nunca he conocido y con el que tengo la suerte de compartir mi vida.
Era duro ver como los demás conseguían lo que yo tanto anhelaba y sin embargo a mí nunca me llegaba y lo peor fue conocer el caso de alguna amiga que tuvo un embarazo “temporal” porque todavía no estaba preparada para ser madre… Rabia absoluta! Yo deseándolo tanto y otros rechazando el mayor regalo que te puede dar la vida.
Recuerdo aquellas charlas en el sofá en las que mi Rubio me decía “No te preocupes, si no lo podemos tener lo adoptaremos y será tan o más nuetro que si lo hubiésemos engendrado nosotros”.
Yo suponía que el “problema” lo tenía yo, ya que anteriormente a estar con él ya lo había intentado teniendo el mismo resultado, ninguno (ahora pienso que afortunadamente, por el tipo de relación que fue al final… por algo se llama ex) el pensar eso además me hacía sentir terriblemente culpable ya que mi Rubio también deseaba ser padre con todas sus fuerzas y yo sentía que por mi culpa no podría ser, la culpabilidad es algo muy duro, ese tipo de culpabilidad, incluso llegué a plantearme dejar al hombre que más he amado en toda mi vida… ¿qué derecho tenía yo a negarle su ilusión? Pero él me dijo que seríamos padres, de un modo u otro, pero que algún día llegaría esa personita que haría que nuestras vidas fueran completas, que juntos lo conseguiríamos. Él siempre tiene las palabras adecuadas para que puedas ver el sol más allá de la tormenta.
El tiempo seguía pasando y ya que la naturaleza no ponía de su parte decidimos ponernos en manos de especialistas, primero en la seguridad social al tiempo también nos informábamos sobre seguros privados. Empezamos a soneternos a pruebas, esa época fue dura y esperanzadora, (ya os lo contaré en otro momento) a veces sentía que nunca llegaría el final fuese el resultado que fuese y otras veces pensaba que cada día estábamos más cerca de cumplir nuestro sueño. Todo ese proceso lo pasábamos los dos solos, ¿para qué hacer sufrir también a nuestros familiares?
La vida seguía de manera más o menos rutinaria, trabajo, casa, médicos y de tanto en tanto salir a disfrutar de nosotros mismos para no pensar en esa personita que todavía no llegaba.
Una mañana tuve que ir al médico por que no me encontraba bien, llamé a mi encargado para avisarle y nos fuimos de urgencias. Al entrar a la consulta, casualmente estaba de guardia el médico de toda la vida de mi Rubio, me preguntó durante la conversación que mantuvimos que cuando me había venido el período la última vez para saber si había “riesgo” de embarazo por si me tenían que hacer radiografías, yo le dije que lo tenía irregular pero que no había tal riesgo y el médico mientras tanto revisó mi “ficha” o “expediente” (no sé exactamente como se dice) y vió mi colección de pruebas médicas, estuvimos comentando que al día siguiente tenía una de las últimas pruebas, (ya nos encaminábamos a la IA o FIV), aún así me mandó a hacer pipi para hacer un test de embarazo, mi respuesta fue “yo no sé lo que tengo, pero no es un embarazo” la verdad es que había ido al lavabo antes de salir de casa y no me apetecía en absoluto volver a ir. El médico me dijo que de todas maneras tenía que hacerlo ya que “nunca se sabe”. Fui al lavabo y costó pero algo quedaba todavía. Entré en la consulta y se lo di.
Sus palabras exactas se grabaron a fuego en mi memoria “una cosa está clara… no sabes lo que tienes, para empezar estás embarazada, que digo embarazada, embarazadísima” de pronto era como si el tiempo se detuviese y yo empecé a llorar, pero llorar llorar, cualquiera que me viese pensaría que me acababan de dar la peor noticia de mi vida, nada más lejos de la realidas, no podía parar de llorar “desconsoladamente”. El médico teniendo en cuenta la conversación que habíamos tenido me dijo “¿lo quieres verdad?” Y yo “siiii” entre sollozos y él “¿tu pareja está fuera?” Y yo sollozando más “siiii” “¿le aviso? ” “siiiii” y esa puerta que se abre y mi Rubio que me ve llorando dándolo todo pregunta “¿qué pasa?” Y el médico “¿que qué pasa? Que está preñada preñadísima” mi Rubio entró, me abrazó y se sentó a mi lado y el médico me empezó a explicar que si el yodocefol y yo que sé que más por que yo no podía parar de llorar y en cierto modo era como si no estuviese allí, no me estaba enterando de nada de lo que decía, sólo sonaba en mi cabeza una y otra vez “que digo embarazada, embarazadísima” así queme dijo que mejor se lo explicaba a él.
Por fin pude parar de llorar y salimos fuera. Al salir del ambulatorio al lado hay unas escaleritas en las que nos sentamos para analizar lo ocurrido, estábamos pletóricos incrédulos ante la noticia. Tantas veces había sido no, tantas pruebas, tantas desilusiones y de pronto el día en que ni nos lo planteábamos nos dicen que sí.
Nunca he llorado tanto como aquella tarde del 11 de julio, pensándolo ahora entiendo que exploté, todas aquellas noches culpándome, sufriendo y convenciéndome que algún día pero pensando que nunca llegaría. Aquellas lágrimas, que aunque vistas desde fuera no lo parecían, eran la felicidad absoluta, aquellas lágrimas llenaron aquel vacío que tanto tiempo sentí, aquellas lágrimas me despedían de la tristeza que me había llegado a consumir en ocasiones y que jamás volverá. Aquel “nunca se sabe” ha sido el mejor premio de mi vida.
Justo 8 meses después de aquel día nació ella, la luz de nuestros ojos, el mayor regalo que nos ha dado la vida, ya os expliqué aquel día, pero por si no lo habéis visto: “El día que conocí a mi Bombón”

Hoy os dejo esta canción que escuché y escucho y me llena de emoción pensando en todos aquellos momentos, los momentos de antes y el embarazo que es una experiencia maravillosa, todo ha valido la pena, Mi Bombón se hizo esperar, como todo lo bueno

 

10 pensamientos en “Domingo de recuerdos: El día que supe que iba a ser madre

  1. Una mamá muy feliz

    ohhhhhhhhh llorando me tienes!!!! qué bonito, que grande tiene que ser eso de conseguirlo en elk último instante y como te entiendo en lo mal que se pasa…pero aquí tenemos nuestras recompensas, de una forma u otra aquí los tenemos…ayyyyy no puedo parar de llorar…

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  2. Nebi

    Que preciosidad de historia.yo también me he emocionado al leerte.si ya es maravilloso leer en un palito que estas embarazada no me imagino oírlo sin ni siquiera esperarlo.es que tiene que ser pura magia¡¡enhorabuena por ese Bombón¡¡

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  3. Reloj de madre

    Me tienes con la lagrimilla colgando, menos mal que tengo las gafas puestas mirada baja y nadie lo nota.

    Tanto tiempo guardando esos sentimientos que no me extraña nada que explotaras, el médico se tuvo que llevar un buen susto al verte llorar tan desconsolada.

    Un beso!

    Me voy a leer la entrada que enlazas, me tienes en bucle entre entrada y entrada!

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Con la ilusión que me hace no puedes irte sin dejarme un comentario :)