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Tarta de cumpleaños de Bombón

Hoy os traigo el pastel de cumpleaños de mi Bombón (una de mis múltiples entradas pendientes) Como sabéis mi niña es fanática de Peppa Pig, así que era evidente de que haría su pastel.
Alquilamos una sala con un chikipark para los peques con tobogán, piscina de bolas, columpios, juguetes varios, disfraces… lo que viene siendo una sala infantil para soltar a las fieras y que se olviden de ti hasta que digas primero «la tarta y los regalos» y luego se vuelvan a olvidar de ti hasta que digas «la chaqueta que nos vamos» que suele ser como mínimo una media hora antes de irte realmente, allí hay demasiadas cosas para irse tan pronto, nosotros como padres no lo entendemos, eso forma parte de la ancestral sabiduría infantil, ya se sabe que cinco horas pasan volando y que te tienes que subir siempre una vez más a todo antes de irte vaya que lo hayan cambiado sin que te hayas dado cuenta
La verdad es que ellos se lo pasaron genial y luego al volver a casa en la ronda de llamadas de todas las mamis, todas confirmaron que los enanos cayeron rendidos tal como llegaron a casa.
Y aquí os dejo la foto del pastel.

Ella alucinó cuando vio la tarta y a su adorada Peppa Pig con corona de princesa y su foto en la mano (la foto es lo único que no se come).

Al final fuimos indulgentes y no nos comimos a la familia Pig. Pero su casa ya era otra historia.

Cayó entre aquel día y el desayuno de la mañana siguiente, nos comimos todo excepto los tabiques.
Bizcocho relleno de chocolate…. chocolate mmmm creo que es una de las cosas más maravillosas de la tierra. La mayoría de veces que hago algo de repostería me decido a hacerlo de chocolate y cuando no sé de que hacerlo pues lo hago de chocolate también. En fin que me encanta el chocolate.
Que tengáis un feliz día!

2 Añitos ya!

Ya llegó el día, Bombón ya tiene dos años, el 11 de marzo de 2012 a las 23.32 tuvimos un flechazo al ver su carita y ese amor crece cada día. El domingo haremos la fiesta «a lo grande» pero no podíamos pasar el día como otro día normal y corriente así que llamamos a su primo, bueno a su tía, y nos fuimos a un clásico chiki park a celebrarlo.
Súper bien, 4 euros por niño y nosostros no pagamos entrada, pese a que nos metimos con ellos y creo que jugamos más que ellos, yo he acabado agotadísima!!
La verdad es que nunca he entendido las madres con mirada asesina que te fulminan en el parque por subirte al tobogán o a cualquier columpio que tu tamaño te permita y si lo hago en el parque que es gratis obviamente lo iba a hacer allí que estaba pagando,con el beneplácito de las monitoras del lugar por supuesto, si puedo y quiero… de cabeza a la piscina de bolas. Por poco no hacemos fotos por estar jugando, no te digo na’ y te lo digo to’.

Primer contacto con la piscina de bolas
Vale… esto mola!
Tras tres minutos del primer contacto

Puedo asegurar que la piscina de bolas mola. Pero allí había demasiadas cosas como para quedarnos sólo en la piscina. Además música a todo volumen para darlo todo en la pista y todos corriendo de arriba a abajo descalzos y cuando dego de arriba a abajo es de arriba a abajo ya que también me subí al segundo piso del «castillo» y salté en la cama inflable acompañada de papá y de la tita.

Deliberando en que nos subimos
La doma del cerdito

La verdad es que lo hemos pasado genial y sí, tengo unas agujetas increíbles, pero es que en esa granja inflable lo hemos dado todo al ritmo del popular «salta salta salta salta salta sin pararrrrrr» de King África, era una orden directa al subconsciente y no tan subconsciente que no podíamos dejar de obedecer y venga a saltar y a más saltábamos los enanos más reían y a más reían más saltábamoa era en un bucle del que no podíamos salir y King África que no callaba…

La amazonas del gallinero
Un descanso merecido

Cuando la fiebre saltarina acabó con nosotros y conseguimos salir de la granja inflable, subimos a un tobogán «gigante» y de ahí vuelta a la piscina de bolas

La piscina no puede estar lejos
Viendo los toros desde la barrera

Ya al final disfrutábamos viéndoles a ellos jugar… y es que ya lo dice mi abuela «las camas inflables las infla el demonio» y así estábamos papá, la tita y yo endemoniadamente agotados. Pero todo vale la pena por ver esas caritas de felicidad. Lo mejor de todo es que hoy Bombón se ha dormido del tirón, vamos que poco más y no cena.

Y yo ahora mirando a mi Bombón dormidita no puedo para de pensar en lo mucho que ha crecido desde aquel 11 de marzo de 2012, desde el día que conocí a mi Bombón, la miro a ella y miro a mi Rubio y entonces pienso ¿qué era yo antes de ser nosotros? Hay una frase que le digo a ella desde que nació «Yo sólo te traje al mundo, la vida nos la das tú a nosotros cada día»
Gracias Bombón por hacernos tan felices.