Hay situaciones en las que piensas que tu opinión realmente no vale nada, en las que te sientes como invisible, como que estás ahí rollo autómata simplemente por rellenar hueco, que tus amigos te tienen como un simple complemento a sus tardes de desidia.
El otro día me fuí de compras con una amiga. Al llegar a la tienda escogió el vestido mas horrible que he visto en mi vida. Si dijese que simplemente le quedaba mal, mentiría. Si dijese que le quedaba horroroso, mentiría… aunque menos. Si dijese que era un insulto a la vista, un recuerdo dañino para mis retinas… aún me quedaría corta, vamos que hasta he tenido pesadillas con él.
Total, ella entra entusiasmadísima al probador, abre la cortina y aparece ante mis ojos Sigue leyendo
¿Para qué me preguntan?
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