Tras 4 años y un día de nuestra primera cita (os la expliqué AQUÍ), el 5 de julio de 2013, al salir del trabajo mi Rubio me dijo que teníamos que acercarnos a la torre de su primo para que le revisara el coche. Yo llena de ilusión ante semejante «planazo» no pude ni contestar. Las ganas que tenía de ir a escuchar que si carburadores, bujías y vaya usted a saber eran… digamos indescriptibles, normal es la ilusión de toda madre al salir del trabajo ir a ver como trastean un motor en lugar de ir a buscar a su Bomboncito. En modo niña repelente empecé «¿falta Sigue leyendo
Diario de una boda: La pedida
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