Un día de carreras

Ay ay ay ay!!! Me tenéis que perdonar por que tengo este humilde blog abandonado, pero es que he estado súper liada perfilando los últimos detalles de la boda, hasta el punto de saltarme el #fotofinde (I can’t belive my eyes… pero así ha sido). En fin… no todo ha sido (pre)boda esta semana, ha habido momentos geniales de la mano de mi Bombón y mi Rubio.
Un día genial fue el sábado, fuimos a una carrera de dirt track en Agramunt (Lleida). Es bastante entretenido, son carreras de moto (como no) en un óvalo, súper rápidas.
El evento empezaba a las 8 de latarde, a una horita larga de casa, así que nos llevamos la cena. Ya para empezar nos encontramos con una puesta de sol increíble que no puedo dejar de enseñaros (sin filtros)

Llegamos allí y había un ambientazo que pa’que de niños a abuelos, camiones y furgonetas, las motos, algo genial.
Bombón estaba flipando total y absolutamente, los niños empiezan a llevar moto sobre los 3 años y a competir a partir de los 5 y claro ella que ve esas motos de su “tamaño” no hacia más que pedirnos que quería una.
Fuimos a saludar a un amigo, corredor profesional, campeón de Cataluña y campeón de España de motocross, vecino de mi Rubio desde muy pequeño, es que mi Rubio y el mundo del motor son uno casi casi desde antes de empezar a caminar.
En los eventos de dirt track hay muchas carreras, en este caso había dos categorias infantiles, una regional y la open, para la open había 6 rondas clasificatorias y la gran final, y para las otras 3 clasificatorias y la gran final, cada carrera puede durar entre 3 y 7 minutos, son entre 6 y 12 vueltas.
Había en total 60 corredores apuntados.

Paete del óvalo y de los corredores al fondo

Pues allí estábamos preparados para darlo todo y Bombón la primera y vaya si lo dió.
Cantaba todas las salidas “Preparadooooosss liiiiissstooooos yaaaa” seguido de un “vamoooosss chicoooos!!!! A tooopeeeee!!! Dale gaaaaaaasss” cual hooligan en un partido de fútbol moviendo sus brazos a lo loco y gritando como una posesa.
Ella es malilla para comer así que mientras hacian las rondas de regional y pasaban las máquinas para aplanar el suelo de arcilla, por los baches, nos fuimos al coche a por la cena. Ella lloriqueaba “a casa no mamá!  A ver as motos porfi” yo le dije que cuando cenásemos volveríamos, le puse su plato, su muslo de pollo me giré a coger las tijeras para cortarle la carne y me la encontré así

Ni cortar ni nada que se pierde tiempo. A bocados se lo comió, más bien engulló el pollo, le di su petitsuis de postre y no me dió tiempo a darle la cuchara que se lo estaba comiendo con el mango del tenedor que no había usado para el pollo ayyyyy no me pudiera poner un circuitillo enfrente de la ventana del comedor!!! Cuántas alegrías me proporcionaría a las horas de comer… en fin… Tal fue su rapidez en comer que acabó antes que nosotros por primera vez en su vida. Así que esta vez le tocó esperar a ella refunfuñando hasta que acabamos nosotros y le volvió la alegría

Dedito arriba que vuelvo a las carreras

Nuestro amigo en la primera clasificatoria (previa a la cena) había quedado cuarto, tuvo mala suerte en la salida. Fuimos a darle ánimo con la barriga llena y ahí llegó el momento estelar/profundo/trascendental de mi Bombón, le miró directamente a los ojos y le dijo “a tope” con un gesto enérgico con sus brazos, correspondido por él con otro gesto enérgico y otro “a tope”.
En la siguiente ronda segundo, en las dos siguientes primero (son siete rondas, cuatro clasificatorias, dos de repesca y después la gran final)
Cada vez que corría más se exaltaba mi Bombón “a topeeeee asuuuul (el color del traje que llevaba nuestro amigo)… daleeee gaaaaassss”
La última ronda clasificatoria le pilló con la tetita y cuando vió el gesto de victoria de su padre me miró y me dijo “ya ta? Ha ganao?” Con cara de decepción por habérselo perdido.
Al final nuestro amigo ganó y al decírselo ella empezó a cantar “campeoooooon campeooooon campeooooon” más contenta que todo. Nos quedamos hasta la entrega de los premios y nos subimos al coche rumbo a casa a las 3.15 de la madrugada por lo que llegamos sobre las 4.30. Lógicamente ella se quedó dormida tal como la pusimos en la sillita del coche.
Al día siguiente volvió a su faceta de madre, cogió a uno de sus “múltiples hijos” para darle la tetita con un arte qur no se pué’ aguantar

Y es que para una madre lo primero son sus hijos. Pero ya por la tarde le pidió al padre su moto, esa moto que él le compró en el momento en el que supo que que estábamos embarazados, esa moto que estaba en el garage esperando a que ella fuese lo suficientemente grande como para domarla, ese día que mal que me pese ya está a punto de llegar, una moto que quiere pintar de color “asul” como la de nuestro amigo, por que el color asul gana

Y ya os podéis imaginar a mi Rubio, está que no le cabe el orgullo en el cuerpo… temblad moteros del mundo que está naciendo una campeona.
Ayyyyyy que de preocupaciones me van a dar este par de amores míos.

6 pensamientos en “Un día de carreras

  1. Una sonrisa para mamá

    Esta bombón me tiene loca, que graciosa es!.
    Voy a tener que llevar a Iris a una carrera de motos a ver si se le abre el apetito cómo a Bombón porque con el calor y los colmillos llevamos una racha que….
    Un beso guapa!

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