Soy una Súper Mamá!!

Si hay algo que emociones es que te den un premio, pero es que este premio es especial, es el premio «Súper Mamá» y tres de mis blogs favoritos me han otorgado ese honor.
«Hasta el infinito y más allá», «Bebé, teta y mimitos» y «Una sonrisa para mamá». Me hace especial ilusión ya que son tres blogs que sigo y que me encantan y os invito a que los visitéis, seguro que repetiréis. Esta iniciativa surgió de otro gran blog «Piezecitos» y el origen de este premio y sus normas lo podéis encontrar «aquí»

Como ya sabemos, los niños pueden realmente sorprender… esto es lo que responden a la pregunta:
¿QUIÉN ES TU MAMA?
Mama es un señora que lleva en el bolso un pañuelo con mis mocos, un paquete de toallitas y un pañal de emergencia.
Mama es ese cohete tan rápido que va por casa disparado y que está en todas partes al mismo tiempo.
Mama es esa malabarista que pone lavadoras con el abrigo puesto mientras le abre la puerta al gato con la otra, sosteniendo el correo con la barbilla y apartándome de la basura con el pie.
Mama es ea maga que puede hacer desaparecer lágrimas con un beso.
Mama es esa forzuda capaz de coger  en un solo brazo mis 15Kg mientras con el otro entra el carro lleno de compra.
Mama es esa campeona de atletismo capaz de llegar en décimas de segundo de 0 a 100 para evitar que me descuerne por las escaleras.
Mama es esa heroína que vence siempre a mis pesadillas con una caricia.
Mama es esa señora con el pelo de dos colores, que dice que en cuanto tengo otro huequito, solo otro, va a la pelu.
Mama es esa cuenta cuentos que lee e inventa histórias más divertidas sólo para mi.
Mama es esa chef que es capaz de hacerme una cena ríquisima con dos tonterías que quedaban en la nevera porque se olvidó comprar, aunque se quede ella sin cena.
Mama es ese médico que sabe con solo mirarme si tengo fiebre, cuánta, y lo que tiene que hacer.
Mama es esa economista capaz de ponerse la ropa de hace cientos de años para que yo vaya bien guapo!
Mama es esa cantante que todas las noches canta la canción más dulce mientras me acuna un ratito.
Mama es esa payasa que hace que me tronche de risa con solo mover la cara.
Mama es esa sonámbula que puede levantarse dormida a las 4 de la mañana, mirar si me he hecho pis, cambiarme el pañal, darme jarabe para la tos, un poco de agua y ponerme el chupete, todo a oscuras y sin despertarse.
¿Te sientes identificada? Si te has dado por aludida en al menos 3 de estas afirmaciones, tienes el don de ser UNA SUPER MAMA! ¿Es eso que veo una sonrisilla? Ese es exactamente el objetivo de esta iniciativa! Hacerte sonreir y animar a todas las mamas para que sigan haciendo el gran trabajo que hacemos día a día!
Por ello, te regalo esta insignia para que la copies en tu blog y te muestres como lo que eres!
Y mis cinco premiadas son (leáse como repique de tambor) trrrrrrrrrrrrrrrrr
  1. «Entre cositas»
  2. «Mamá y su coquito»
  3. «Mamá y más»
  4. «Una mamá bloguera»
  5. «Sweet Valentina»

Ahora es tu turno, reparte sonrisas y identifícate como una Super Mama:
  1. Coge la insignia, cópiala y pega en tu blog.
  2. Explica la iniciativa (puedes hacer un copia y pega), incluye las definiciones de mama
  3. Regálale la insignia a 5 bloggers que creas que se lo merecen
  4. Y sigue tan SUPER como hasta ahora!
¡Espero que con esta pequeña iniciativa me ayudes, y así hagamos sonreír a muchas mamis!
Aquí tenéis el código pra recoger vuestro premio

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Saludos y seguid asi de «Súper»

Domingo de recuerdos: El día que supe que iba a ser madre

Hay días, momentos más bien, que se te quedan grabados en la memoria. Por eso en este segundo domingo de recuerdos os voy a explicar el día que supe que iba a ser madre.
Siempre he querido ser madre. Ese sueño lo compartía con mi Rubio, pero ese sueño no llegaba. La tristeza se apoderaba de mi por épocas pero por suerte siempre estaba él a mi lado, el hombre más maravilloso que nunca he conocido y con el que tengo la suerte de compartir mi vida.
Era duro ver como los demás conseguían lo que yo tanto anhelaba y sin embargo a mí nunca me llegaba y lo peor fue conocer el caso de alguna amiga que tuvo un embarazo «temporal» porque todavía no estaba preparada para ser madre… Rabia absoluta! Yo deseándolo tanto y Sigue leyendo →

Domingo de Recuerdos: Nuestra primera cita

Hoy he decidido inaugurar una nueva sección en mi blog, «Domingo de recuerdos», explicaré algunos de los momentos que de alguna manera han sido importantes en mi vida, esos momentos que se te quedan grabados en la retina, y por mucho tiempo que pase los recuerdas mejor que lo que hiciste hace tres días. Y ya que hace poco os he contado que me caso, inauguraré esta sección recordando mi primera cita con mi futuro marido, mi Rubio.
Hace muchos años, cuando iba al colegio, conocí a un niño que me caía bastante mal, el típico chulito de clase, la verdad es que el sentimiento era mutuo, el era el rey de la clase y yo la republicana que llegó para convivir en su reino los dos últimos cursos antes de pasar al instituto, así que la «tortura» no duró mucho. Durante esos dos años las peleas fueron continuas, pero he de confesar que era un amor odio un tanto particular, aunque supuestamente yo le caía tan mal como él a mí, cabe destacar que en una ocasíón me encerró en el lavabo y me robó un beso, se salvó del guantazo ya que una décima de segundo antes de propinar mi derechazo entró una compañera, que si no… ay!!! si no… aún le dolería la mejilla, pero claro ese guantazo hubiera generado que nuestro «secreto» fuese público y no estaba yo por la labor.
Pasé al instituto y por suerte no iba al mismo que él. Los años pasaron, la vida me enseñó su cara dulce y su lado amargo durante ese tiempo y pasados algo más de diez años, algunos de los antiguos compañeros de aquel colegio decidieron reunirse para ver que tal nos había tratado el tiempo.
Entonces recibí una solicitud de amistad de un chaval en la red social por excelencia, la verdad es que por el nombre no me sonaba demasiado, pero al ver los amigos en común deduje que era de aquellos compañeros que estaban organizando la reunión mencionada, total que acepté.
La primera vez que nos reunimos, él no pudo ir. Empezamos a chatear, era divertido, él es un serio divertido, que me hace reír a carcajadas, así que decidimos quedar un día para ir a tomar algo, pero por unas cosas y otras siempre alguno de los dos no podía. Hicimos una segunda quedada de clase para la fiesta mayor y en esta ocasión él si podía asistir y yo también.
Como yo ya no vivía en la misma ciudad, dijimos que viniese a buscarme después de yo comer en casa de mi tía abuela que sí que vivía allí, él me mandó un mensaje y yo me asomé a la ventana para decirle que ya bajaba, pero ya sabéis como son las abuelas, tardan una eternidad en dejarte ir de sus casas, así que llegó un segundo mensaje, me volví a asomar a la ventana y él espetó un «Baja ya!!» y yo con el carácter que me caracteriza, nunca mejor dicho, le pedí a mi abuela que me pusisese un café, con exigencias no, gracias. Al bajar tampoco hubo reacción negativa por su parte ante mi tardanza, supongo que captó mi sutil respuesta, materializada en diez minutos extra de espera.
Primero fuimos a tomar una horchata fresquita en una terraza, de la cual pasamos a una cervecita y ya nos dispusimos a reunirnos con el resto pues llegaba la hora acordada y estábamos algo lejos.
Llegados al punto de encuentro, empezaron a llamar los otros compañeros que tenían que venir y poco a poco la reunión acabonreduciéndose a cita.
Era 4 de julio de 2009, fuimos a cenar unos bocatas en el primer bar que encontramos y luego a «La jove» (La joven) la fiesta nocturna de la fiesta mayor, en un parque, con música y tal, estaba bastante bien, nos sentamos en el césped, y estuvimos charlando durante horas, de pronto en una de esas sonrisas que se le escapaban, reconocí al chulito con el que tanto me peleaba y le solté «Cabrón!! fuiste tú el que me tiró la piedra!!» (sí, me tiró una piedra… es que esas edades ya se sabe… son digamos complicadas) su cara de póquer me evidenció que él no lo recordaba, pero el chichonazo que me salió a mi entre el meñique y la muñeca yo jamás lo pude olvidar, así que años después ajustamos cuentas y le perdoné entre risas al ver su intento de disculpa sobre algo que no recordaba pero sabiendo como era él por la época no le resultaba descabellado (he de decir que al tiempo un día hablando con uno de sus primos SÍ recordaba ese momento, así que se puede decir que el tiempo sí me dió la razón). Y de ahí pasamos a más risas intentando recordar algo más y que fuese positivo, en aquel momento tampoco recordaba mucho más de él, cosas de haber ido a tres colegios y dos institutos (el episodio del beso, fue recordado tiempo después, junto a otros «grandes momentos»).
La conversación se alargó y alargó, la verdad que él lo que se dice hablar no hablaba mucho, pero yo tengo incontinencia verbal, así que nos complementábamos bastante bien y entonces llegó la frase rompedora por mi parte… le dije «mira, me estás cayendo bien, así que te voy a dar un consejo, no te enamores de mí, porque yo ahora no estoy para esas cosas, tú lo pasarías mal, yo me sentiría culpable y no es plan» seguido de una gran carcajada por parte de los dos, no lo sabíamos, pero aquella noche lo cambió todo.
En cuestión de un mes estábamos todo el día juntos, o él en mi casa o yo en la suya, y en cuestión de tres meses ya vivíamos bajo el mismo techo. Aquellos niños que se odiaban acabaron amándose y hoy son padres de la niña más preciosa que mis ojos han visto nunca.
Así que cuando me pregunto el sentido de mi vida, sé que era estar con él, crecer y madurar para volvernos a encontrar en el momento exacto en el que lo hicimos, ambos habíamos tenido alguna experiencia negativa importante en lo que al amor se refiere, nos encontramos en el momento en el que esas heridas estaban cicatricadas, el momento exacto en el que estábamos preparados el uno para el otro. Para mí al igual que para él era ese momento en el que ni te planteas encontrar de nuevo a alguien para compartir la vida, el momento en el que quieres «disfrutar de la soltería» y él apareció como un huracán que lo revolucionó todo.
Ahora miramos para atrás y recordamos aquella primera cita y aquella frase «no te enamores de mí» y llegamos a la conclusión que no hemos cambiado tanto, sigue siendo un desobediente, pero es mi desobediente, el padre de mi hija, el amor de mi vida, mi compañero, mi amigo, mi sueño, mi ilusión, mi todo, la persona con la que he compartido el momento más importante de mi vida y con la que espero compartir todos los momentos futuros. Mi Rubio es el hombre al que más quiero y he querido en mi vida, el que me ha descubierto el amor incondicional, el que hace que me pregunte ¿qué era yo antes de ser nosotros?
En fin… hasta aquí ha llegado el momento recuerdos de hoy, me despido con esta canción de Amaral que parece que la haya escrito para nosotros, hasta el domingo que viene!!

Antes muerta que sencilla

Decidiendo por dónde cortar

Y es que no sólo de jugar, dormir, comer y cagar vive un bebé.  Así que fuimos de excursión a la peluquería ya que de tanto en tanto también necesitamos un  ratito para nosotras… eso y que ya tocaba retoque melenil que yo llevaba unas puntas más abiertas que la Puerta de Alcalá.
Mi Bombón es muy coqueta, le encanta un espejo y le pierde una cámara. A veces con sus dos primos intentamos hacer fotos familiares de la nueva generación y ella es la única de los tres que sale siempre (y cuando digo siempre quiere decir siempre siempre) mirando a la cámara en plan Pantoja «dientes dientes» con es  sonrisa de bicho tan preciosa y característica suya.

La verdad es que temía la primera visita a la peluquería por lo nerviosa que es, pero ya sabéis esa ley no escrita que reza que un niño nunca hará lo que quieras cuando quieras ni hara lo que creas cuando lo

Dándole ya a la tijeras

temas.

No le da la gana de hacer «sus monerías» cuando se lo pides al igual que no le da la gana de portarse como el trasto que es cuando prevees a todo el mundo que sí lo hará, de ahí que luego me llamen exagerada apostillando con el clásico «con lo buena que es» ayyyyyy si no digo yo que no, si es muy buena ella pero también es una «bienqueda» porque las que me lía a veces para que la peine son para grabarlas y no perder un ápice del espectáculo que forma.

Pues nada,  la señorita llega allí se sienta en su silla especial para niños y simplemente se deja hacer. La peluquera flipa y yo alucino. Incluso tiene algún gesto en plan «corta un poquito más de aquí» que desata una carcajada general.
Total, lavar (mojar con agua en un bote tipo spray) repaso de las

Último repaso a golpe de secador

puntitas y secar. Durante todo el proceso ella allí tranquila, marujeando sin inmutarse y obediente al «mira para allí o para allá». Supongo que las mujeres (y los metrosexuales) estamos preparadas genéticamente para que nos encante arreglarnos y disfrutar de los cotilleos en nuestra peluquería de confianza.
Y yo que llevaba mi arsenal de galletas y zumos y mi hermana aportó su reserva de chuches, para rebajar el posible ataque de «ya está mamá, no más» a mitad de corte y al final no hubo que hacer uso de el armamento pesado… unos gusanitos al acabar, de la emoción de que se portase tan bien y listo. También he de decir que la peluquera es
muy maja y tiene mucha mano, no fue sólo mérito de Bombón y además no nos cobró nada por el corte, seguro que de haber sacado su verdadero carácter no hubiera sido así jajaja así que no se puede pedir

Momento «corta un poco más de aquí»

más. Sólo puedo finalizar recuperando un dicho del refranero español y es «antes muerta que sencilla» y es que el refranero no falla casi nunca.

Resultado final: Unos ricillos preciosos

San Valentín, día de amor, amistad y envidia

En plena resaca amorosa,  me encuentro admirando mi precioso ramo de rosas y de pronto me viene a la mente la pregunta: ¿de dónde surge? Entonces acudo a otro santo… San Wikipedia y el me cuenta lo siguiente:

Ayyyyy mi ramo que precioso!!

«San Valentín era un sacerdote que, hacia el siglo III, ejercía en Roma. Gobernaba el emperador Claudio II, quien decidió prohibir la celebración de matrimonios para los jóvenes, porque en su opinión los
solteros sin familia eran mejores soldados, ya que tenían menos ataduras.

El sacerdote consideró que el decreto era injusto y desafió al emperador. Celebraba en secreto matrimonios para jóvenes enamorados (de ahí se ha popularizado que San Valentín sea el patrón de los enamorados). El emperador Claudio se enteró y como san Valentín gozaba de un gran prestigio en Roma, el emperador lo llamó a palacio. San Valentín aprovechó aquella ocasión para hacer proselitismo del cristianismo. Aunque en un principio Claudio II mostró interés, el ejército y el gobernador de Roma, llamado Calpurnio, le persuadieron para quitárselo de la cabeza. El emperador Claudio dio entonces orden de que encarcelasen a Valentín. Entonces, el oficial Asterius, encargado de encarcelarle, quiso ridiculizar y poner a prueba a Valentín. Le retó a que devolviese la vista a una hija suya, llamada Julia, que nació ciega. Valentín aceptó y, en nombre del Señor, le devolvió la vista. Este hecho convulsionó a Asterius y su familia, quienes se convirtieron al cristianismo. De todas formas, Valentín siguió preso y el débil emperador Claudio finalmente ordenó que lo martirizaran y ejecutaran el 14 de febrero del año 270. La joven Julia, agradecida al santo, plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba. De ahí que el almendro sea símbolo de amor y amistad duraderos.»
Así que El Corte Inglés no tuvo nada que ver. Una vez descubierto esto me puse a pensar que para mí y para mi novio San Valentín no es más que el día 45 de los 365 días que nos amamos, pero a nadie le amarga un dulce y la maravillosa costumbre que tiene de regalarme un ramo de rosas ese día a mí me encanta. El viernes trabajé de mañana y los viernes acabo una hora antes, así que a veces no me llevo comida, llega un whatsapp, es él avisándome que está en la puerta con el tupper con la comida recién hecha, cosa que hace a menudo no sólo el 14 de febrero, total que bajo y ahí estaba él con mi (si me lo permitiis) ramazo de rosas.  Yo me emociono, las lágrimas se me escapan, me río, lo que realmente me emociona no es tanto el ramo, que sí eeeee, es el hecho de como se lo monta para que yo no sospeche,  aunque sabía que algo haría, me emociona que tenga esos detalles, que a lo largo del año sin que lo marque el calendario también los tiene. Tiene mil y una maneras de enamorarme cada día. Empiezo a ponerme ñoña jajaja en fin, entro al trabajo con mi ramazo y surgen los «oh! qué bonito/ qué detalle / vaya suerte/ etc» esa es la parte de San Valentín que supongo se referirá a la amistad, las amigas que se alegran por tu alegría y emoción, ese es el San Valentín que yo conocía. Todos sabemos que en el trabajo hay amigos, compañeros, conocidos y capullos (y no me refiero a las rosas en este momento) y entonces empiezo a escuchar «pues a mi no me gustaría que me regale flores es una fiesta comercial» «pues a mí no me gustaría que me trajese flores al trabajo, si le veo cada día para qué lo va a hacer» «lo importante no es que te regalen nada hoy, es quererse todos los días» «San Valentín es para los que durante todo el año pasan de su pareja y así por lo menos un día la tienen contenta» y podría seguir… A todas ellas les digo Y-U-NA-MIER-DA si la envidia fuera tiña ayyyyyyy madre mía!!! A todas esas se les caerían las bragas al suelo si les llega un ramo, que no les gusta pero no dejan de mirar… más de una y más de dos deseando están que les hagan un poco de caso y no entienden que otras personas se quieran y utilicen cualquier excusa para demostrárselo. 

La fofucha es un boli (los colecciono)

Respeto quien no celebre o se regale algo ese día, lo que no soporto son los comentarios mal intencionados. Pero lo mejor de todo es que esa envidia me hace darme más cuenta si cabe de la suerte que tengo, por que no son las rosas, es el traerme la comida recién hecha al trabajo, esas notitas que te encuentras, esas cenas especiales, esos ratitos de sofá,  el que no se acabe el tema de conversación y que al mismo tiempo a veces ni la necesitemos y disfrutemos de nuestro silencio, el estar de acuerdo en todo y en nada, las carcajadas que sólo el sabe provocarme, ese hombro en el que siempre me puedo apoyar… lo que decía el todo. Y sí, nos regalamos para San Valentín, él a mí rosas y yo a él le hice cupcakes de corazón y cualquier otro día del año también lo hacemos y eso me emcanta así es como somos  por tanto lo único que puedo decir es: Viva él! Viva yo! Viva San Valentín! Vivan las rosas! Y viva la madre que le parió! Mi santa suegra por darme ese gran hombre que tengo a mi lado.