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Archivo por meses: febrero 2014
Domingo de Recuerdos: Nuestra primera cita
Hoy he decidido inaugurar una nueva sección en mi blog, «Domingo de recuerdos», explicaré algunos de los momentos que de alguna manera han sido importantes en mi vida, esos momentos que se te quedan grabados en la retina, y por mucho tiempo que pase los recuerdas mejor que lo que hiciste hace tres días. Y ya que hace poco os he contado que me caso, inauguraré esta sección recordando mi primera cita con mi futuro marido, mi Rubio.
Hace muchos años, cuando iba al colegio, conocí a un niño que me caía bastante mal, el típico chulito de clase, la verdad es que el sentimiento era mutuo, el era el rey de la clase y yo la republicana que llegó para convivir en su reino los dos últimos cursos antes de pasar al instituto, así que la «tortura» no duró mucho. Durante esos dos años las peleas fueron continuas, pero he de confesar que era un amor odio un tanto particular, aunque supuestamente yo le caía tan mal como él a mí, cabe destacar que en una ocasíón me encerró en el lavabo y me robó un beso, se salvó del guantazo ya que una décima de segundo antes de propinar mi derechazo entró una compañera, que si no… ay!!! si no… aún le dolería la mejilla, pero claro ese guantazo hubiera generado que nuestro «secreto» fuese público y no estaba yo por la labor.
Pasé al instituto y por suerte no iba al mismo que él. Los años pasaron, la vida me enseñó su cara dulce y su lado amargo durante ese tiempo y pasados algo más de diez años, algunos de los antiguos compañeros de aquel colegio decidieron reunirse para ver que tal nos había tratado el tiempo.
Entonces recibí una solicitud de amistad de un chaval en la red social por excelencia, la verdad es que por el nombre no me sonaba demasiado, pero al ver los amigos en común deduje que era de aquellos compañeros que estaban organizando la reunión mencionada, total que acepté.
La primera vez que nos reunimos, él no pudo ir. Empezamos a chatear, era divertido, él es un serio divertido, que me hace reír a carcajadas, así que decidimos quedar un día para ir a tomar algo, pero por unas cosas y otras siempre alguno de los dos no podía. Hicimos una segunda quedada de clase para la fiesta mayor y en esta ocasión él si podía asistir y yo también.
Como yo ya no vivía en la misma ciudad, dijimos que viniese a buscarme después de yo comer en casa de mi tía abuela que sí que vivía allí, él me mandó un mensaje y yo me asomé a la ventana para decirle que ya bajaba, pero ya sabéis como son las abuelas, tardan una eternidad en dejarte ir de sus casas, así que llegó un segundo mensaje, me volví a asomar a la ventana y él espetó un «Baja ya!!» y yo con el carácter que me caracteriza, nunca mejor dicho, le pedí a mi abuela que me pusisese un café, con exigencias no, gracias. Al bajar tampoco hubo reacción negativa por su parte ante mi tardanza, supongo que captó mi sutil respuesta, materializada en diez minutos extra de espera.
Primero fuimos a tomar una horchata fresquita en una terraza, de la cual pasamos a una cervecita y ya nos dispusimos a reunirnos con el resto pues llegaba la hora acordada y estábamos algo lejos.
Llegados al punto de encuentro, empezaron a llamar los otros compañeros que tenían que venir y poco a poco la reunión acabonreduciéndose a cita.
Era 4 de julio de 2009, fuimos a cenar unos bocatas en el primer bar que encontramos y luego a «La jove» (La joven) la fiesta nocturna de la fiesta mayor, en un parque, con música y tal, estaba bastante bien, nos sentamos en el césped, y estuvimos charlando durante horas, de pronto en una de esas sonrisas que se le escapaban, reconocí al chulito con el que tanto me peleaba y le solté «Cabrón!! fuiste tú el que me tiró la piedra!!» (sí, me tiró una piedra… es que esas edades ya se sabe… son digamos complicadas) su cara de póquer me evidenció que él no lo recordaba, pero el chichonazo que me salió a mi entre el meñique y la muñeca yo jamás lo pude olvidar, así que años después ajustamos cuentas y le perdoné entre risas al ver su intento de disculpa sobre algo que no recordaba pero sabiendo como era él por la época no le resultaba descabellado (he de decir que al tiempo un día hablando con uno de sus primos SÍ recordaba ese momento, así que se puede decir que el tiempo sí me dió la razón). Y de ahí pasamos a más risas intentando recordar algo más y que fuese positivo, en aquel momento tampoco recordaba mucho más de él, cosas de haber ido a tres colegios y dos institutos (el episodio del beso, fue recordado tiempo después, junto a otros «grandes momentos»).
La conversación se alargó y alargó, la verdad que él lo que se dice hablar no hablaba mucho, pero yo tengo incontinencia verbal, así que nos complementábamos bastante bien y entonces llegó la frase rompedora por mi parte… le dije «mira, me estás cayendo bien, así que te voy a dar un consejo, no te enamores de mí, porque yo ahora no estoy para esas cosas, tú lo pasarías mal, yo me sentiría culpable y no es plan» seguido de una gran carcajada por parte de los dos, no lo sabíamos, pero aquella noche lo cambió todo.
En cuestión de un mes estábamos todo el día juntos, o él en mi casa o yo en la suya, y en cuestión de tres meses ya vivíamos bajo el mismo techo. Aquellos niños que se odiaban acabaron amándose y hoy son padres de la niña más preciosa que mis ojos han visto nunca.
Así que cuando me pregunto el sentido de mi vida, sé que era estar con él, crecer y madurar para volvernos a encontrar en el momento exacto en el que lo hicimos, ambos habíamos tenido alguna experiencia negativa importante en lo que al amor se refiere, nos encontramos en el momento en el que esas heridas estaban cicatricadas, el momento exacto en el que estábamos preparados el uno para el otro. Para mí al igual que para él era ese momento en el que ni te planteas encontrar de nuevo a alguien para compartir la vida, el momento en el que quieres «disfrutar de la soltería» y él apareció como un huracán que lo revolucionó todo.
Ahora miramos para atrás y recordamos aquella primera cita y aquella frase «no te enamores de mí» y llegamos a la conclusión que no hemos cambiado tanto, sigue siendo un desobediente, pero es mi desobediente, el padre de mi hija, el amor de mi vida, mi compañero, mi amigo, mi sueño, mi ilusión, mi todo, la persona con la que he compartido el momento más importante de mi vida y con la que espero compartir todos los momentos futuros. Mi Rubio es el hombre al que más quiero y he querido en mi vida, el que me ha descubierto el amor incondicional, el que hace que me pregunte ¿qué era yo antes de ser nosotros?
En fin… hasta aquí ha llegado el momento recuerdos de hoy, me despido con esta canción de Amaral que parece que la haya escrito para nosotros, hasta el domingo que viene!!
Miércoles Mudo : Contando los días
Antes muerta que sencilla
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| Decidiendo por dónde cortar |
Y es que no sólo de jugar, dormir, comer y cagar vive un bebé. Así que fuimos de excursión a la peluquería ya que de tanto en tanto también necesitamos un ratito para nosotras… eso y que ya tocaba retoque melenil que yo llevaba unas puntas más abiertas que la Puerta de Alcalá.
Mi Bombón es muy coqueta, le encanta un espejo y le pierde una cámara. A veces con sus dos primos intentamos hacer fotos familiares de la nueva generación y ella es la única de los tres que sale siempre (y cuando digo siempre quiere decir siempre siempre) mirando a la cámara en plan Pantoja «dientes dientes» con es sonrisa de bicho tan preciosa y característica suya.
La verdad es que temía la primera visita a la peluquería por lo nerviosa que es, pero ya sabéis esa ley no escrita que reza que un niño nunca hará lo que quieras cuando quieras ni hara lo que creas cuando lo
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| Dándole ya a la tijeras |
temas.
No le da la gana de hacer «sus monerías» cuando se lo pides al igual que no le da la gana de portarse como el trasto que es cuando prevees a todo el mundo que sí lo hará, de ahí que luego me llamen exagerada apostillando con el clásico «con lo buena que es» ayyyyyy si no digo yo que no, si es muy buena ella pero también es una «bienqueda» porque las que me lía a veces para que la peine son para grabarlas y no perder un ápice del espectáculo que forma.
Pues nada, la señorita llega allí se sienta en su silla especial para niños y simplemente se deja hacer. La peluquera flipa y yo alucino. Incluso tiene algún gesto en plan «corta un poquito más de aquí» que desata una carcajada general.
Total, lavar (mojar con agua en un bote tipo spray) repaso de las
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| Último repaso a golpe de secador
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puntitas y secar. Durante todo el proceso ella allí tranquila, marujeando sin inmutarse y obediente al «mira para allí o para allá». Supongo que las mujeres (y los metrosexuales) estamos preparadas genéticamente para que nos encante arreglarnos y disfrutar de los cotilleos en nuestra peluquería de confianza.
Y yo que llevaba mi arsenal de galletas y zumos y mi hermana aportó su reserva de chuches, para rebajar el posible ataque de «ya está mamá, no más» a mitad de corte y al final no hubo que hacer uso de el armamento pesado… unos gusanitos al acabar, de la emoción de que se portase tan bien y listo. También he de decir que la peluquera es
muy maja y tiene mucha mano, no fue sólo mérito de Bombón y además no nos cobró nada por el corte, seguro que de haber sacado su verdadero carácter no hubiera sido así jajaja así que no se puede pedir
| Momento «corta un poco más de aquí»
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más. Sólo puedo finalizar recuperando un dicho del refranero español y es «antes muerta que sencilla» y es que el refranero no falla casi nunca.
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| Resultado final: Unos ricillos preciosos
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San Valentín, día de amor, amistad y envidia
En plena resaca amorosa, me encuentro admirando mi precioso ramo de rosas y de pronto me viene a la mente la pregunta: ¿de dónde surge? Entonces acudo a otro santo… San Wikipedia y el me cuenta lo siguiente:
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| Ayyyyy mi ramo que precioso!!
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«San Valentín era un sacerdote que, hacia el siglo III, ejercía en Roma. Gobernaba el emperador Claudio II, quien decidió prohibir la celebración de matrimonios para los jóvenes, porque en su opinión los
solteros sin familia eran mejores soldados, ya que tenían menos ataduras.
Así que El Corte Inglés no tuvo nada que ver. Una vez descubierto esto me puse a pensar que para mí y para mi novio San Valentín no es más que el día 45 de los 365 días que nos amamos, pero a nadie le amarga un dulce y la maravillosa costumbre que tiene de regalarme un ramo de rosas ese día a mí me encanta. El viernes trabajé de mañana y los viernes acabo una hora antes, así que a veces no me llevo comida, llega un whatsapp, es él avisándome que está en la puerta con el tupper con la comida recién hecha, cosa que hace a menudo no sólo el 14 de febrero, total que bajo y ahí estaba él con mi (si me lo permitiis) ramazo de rosas. Yo me emociono, las lágrimas se me escapan, me río, lo que realmente me emociona no es tanto el ramo, que sí eeeee, es el hecho de como se lo monta para que yo no sospeche, aunque sabía que algo haría, me emociona que tenga esos detalles, que a lo largo del año sin que lo marque el calendario también los tiene. Tiene mil y una maneras de enamorarme cada día. Empiezo a ponerme ñoña jajaja en fin, entro al trabajo con mi ramazo y surgen los «oh! qué bonito/ qué detalle / vaya suerte/ etc» esa es la parte de San Valentín que supongo se referirá a la amistad, las amigas que se alegran por tu alegría y emoción, ese es el San Valentín que yo conocía. Todos sabemos que en el trabajo hay amigos, compañeros, conocidos y capullos (y no me refiero a las rosas en este momento) y entonces empiezo a escuchar «pues a mi no me gustaría que me regale flores es una fiesta comercial» «pues a mí no me gustaría que me trajese flores al trabajo, si le veo cada día para qué lo va a hacer» «lo importante no es que te regalen nada hoy, es quererse todos los días» «San Valentín es para los que durante todo el año pasan de su pareja y así por lo menos un día la tienen contenta» y podría seguir… A todas ellas les digo Y-U-NA-MIER-DA si la envidia fuera tiña ayyyyyyy madre mía!!! A todas esas se les caerían las bragas al suelo si les llega un ramo, que no les gusta pero no dejan de mirar… más de una y más de dos deseando están que les hagan un poco de caso y no entienden que otras personas se quieran y utilicen cualquier excusa para demostrárselo.
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| La fofucha es un boli (los colecciono) |
Respeto quien no celebre o se regale algo ese día, lo que no soporto son los comentarios mal intencionados. Pero lo mejor de todo es que esa envidia me hace darme más cuenta si cabe de la suerte que tengo, por que no son las rosas, es el traerme la comida recién hecha al trabajo, esas notitas que te encuentras, esas cenas especiales, esos ratitos de sofá, el que no se acabe el tema de conversación y que al mismo tiempo a veces ni la necesitemos y disfrutemos de nuestro silencio, el estar de acuerdo en todo y en nada, las carcajadas que sólo el sabe provocarme, ese hombro en el que siempre me puedo apoyar… lo que decía el todo. Y sí, nos regalamos para San Valentín, él a mí rosas y yo a él le hice cupcakes de corazón y cualquier otro día del año también lo hacemos y eso me emcanta así es como somos por tanto lo único que puedo decir es: Viva él! Viva yo! Viva San Valentín! Vivan las rosas! Y viva la madre que le parió! Mi santa suegra por darme ese gran hombre que tengo a mi lado.
Miércoles mudo: Qué rapido crecen
Bombón se independiza
Fuimos a la agencia inmobiliaria, una agencia alemana llamada Lidl, vimos lo que tenía y nos decantamos por una casa a reformar, de un solo ambiente, tipo loft, me pareció que como primera casa para ella sola ya estaba bien.
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| Así la vimos en el catálogo de la agencia |
Eso sí, la reforma corre a cuenta de ella y de su padre. Ellos se entienden bien a la hora de fabricar/reparar/montar cosas varias. Así que se pusieron manos a la obra.
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| Revisando los planos y el material para la construcción |
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| Manos a la obra, nunca mejor dicho |
Una vez establecidas las bases de la estructura ya sólo quedaba darle una manita de pintura y con lo artista que es Bombón, ella misma se puso a ello con su particular estilo abstracto
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| Para qué pintar de un solo color con todos los que hay |
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| Ha puesto conserje |
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| Como no… Peppa siempre tiene que estar |
Unq vez pintados fachada y tejado, se dedicó a revisar el interior para darle su toque personal. Para que pasase de ser una casa a ser un hogar.
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| Decorando el interior |
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| Poniendo un suelo cálido |
Y al fin ya estaba listo para la inauguración, ahí fue cuando me enteré que no viviría sola, su mejor amiga, Peppa, se va con ella, ya se sabe para los gastos a medias y tal que la vida está muy apretada.
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| Ya instaladas en su nuevo hogar |
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| Mi Bombón, su amiga y yo. |
Y ahí están ahora, yo ya le he dicho que venga a vernos a menudo, que los domingos paellita en casa… ayyyy cuánto la echaré de menos.




















