Y ahí estaba yo, «El día antes» de conocer a Minibombón (aunque todavía no lo sabía) con mi dolorcilllo sospechoso, callada sin comentar nada. Pasó el rato y con él el dolor, hasta cuarenta minutos después que ¡zas! Dolor sospechoso número dos.
Mi Bombón dormía hace rato y mi Rubio disimulaba pero pese a estar sentado a mi lado en el sofá, realmente estaba más con Morfeo que conmigo. Pasado el rato volvió a desaparecer el dolor y para entonces mi Rubio ya ni disimulaba y me regalaba una serenata de ronquidos mientras dormía sentado en el sofá, no sé ni cómo ya que a simple vista parecía una pose realmente incómoda para dormir, aunque eso es algo que para él nunca ha sido un problema. Pasados otros cuarenta minutos aproximadamente, el dolor volvió a mí, fue entonces cuando me paré a pensar que yo, que hasta entonces no había tenido sentido ninguna contracción, Sigue leyendo →