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Diario de una boda: La pedida

Tras 4 años y un día de nuestra primera cita (os la expliqué AQUÍ), el 5 de julio de 2013, al salir del trabajo mi Rubio me dijo que teníamos que acercarnos a la torre de su primo para que le revisara el coche. Yo llena de ilusión ante semejante «planazo» no pude ni contestar. Las ganas que tenía de ir a escuchar que si carburadores, bujías y vaya usted a saber eran… digamos indescriptibles, normal es la ilusión de toda madre al salir del trabajo ir a ver como trastean un motor en lugar de ir a buscar a su Bomboncito. En modo niña repelente empecé «¿falta Sigue leyendo

2 Añitos ya!

Ya llegó el día, Bombón ya tiene dos años, el 11 de marzo de 2012 a las 23.32 tuvimos un flechazo al ver su carita y ese amor crece cada día. El domingo haremos la fiesta «a lo grande» pero no podíamos pasar el día como otro día normal y corriente así que llamamos a su primo, bueno a su tía, y nos fuimos a un clásico chiki park a celebrarlo.
Súper bien, 4 euros por niño y nosostros no pagamos entrada, pese a que nos metimos con ellos y creo que jugamos más que ellos, yo he acabado agotadísima!!
La verdad es que nunca he entendido las madres con mirada asesina que te fulminan en el parque por subirte al tobogán o a cualquier columpio que tu tamaño te permita y si lo hago en el parque que es gratis obviamente lo iba a hacer allí que estaba pagando,con el beneplácito de las monitoras del lugar por supuesto, si puedo y quiero… de cabeza a la piscina de bolas. Por poco no hacemos fotos por estar jugando, no te digo na’ y te lo digo to’.

Primer contacto con la piscina de bolas
Vale… esto mola!
Tras tres minutos del primer contacto

Puedo asegurar que la piscina de bolas mola. Pero allí había demasiadas cosas como para quedarnos sólo en la piscina. Además música a todo volumen para darlo todo en la pista y todos corriendo de arriba a abajo descalzos y cuando dego de arriba a abajo es de arriba a abajo ya que también me subí al segundo piso del «castillo» y salté en la cama inflable acompañada de papá y de la tita.

Deliberando en que nos subimos
La doma del cerdito

La verdad es que lo hemos pasado genial y sí, tengo unas agujetas increíbles, pero es que en esa granja inflable lo hemos dado todo al ritmo del popular «salta salta salta salta salta sin pararrrrrr» de King África, era una orden directa al subconsciente y no tan subconsciente que no podíamos dejar de obedecer y venga a saltar y a más saltábamos los enanos más reían y a más reían más saltábamoa era en un bucle del que no podíamos salir y King África que no callaba…

La amazonas del gallinero
Un descanso merecido

Cuando la fiebre saltarina acabó con nosotros y conseguimos salir de la granja inflable, subimos a un tobogán «gigante» y de ahí vuelta a la piscina de bolas

La piscina no puede estar lejos
Viendo los toros desde la barrera

Ya al final disfrutábamos viéndoles a ellos jugar… y es que ya lo dice mi abuela «las camas inflables las infla el demonio» y así estábamos papá, la tita y yo endemoniadamente agotados. Pero todo vale la pena por ver esas caritas de felicidad. Lo mejor de todo es que hoy Bombón se ha dormido del tirón, vamos que poco más y no cena.

Y yo ahora mirando a mi Bombón dormidita no puedo para de pensar en lo mucho que ha crecido desde aquel 11 de marzo de 2012, desde el día que conocí a mi Bombón, la miro a ella y miro a mi Rubio y entonces pienso ¿qué era yo antes de ser nosotros? Hay una frase que le digo a ella desde que nació «Yo sólo te traje al mundo, la vida nos la das tú a nosotros cada día»
Gracias Bombón por hacernos tan felices.

Domingo de Recuerdos: El día que Nala se fue

El día que vi por primera vez a Nala tuvimos un flechazo, ella se abalanzó sobre mí. Enseguida las dos comprendimos que íbamos a compartir al hombre más maravilloso del mundo. Nala era la perra de mi novio, pero decir eso es quedarse demasiado corto, Nala era su mejor amiga, su sombra, su leal compañera y en aquel primer instante que nos vimos supe que también sería muy especial para mí. Al irme a vivir con mi Rubio pasé a compartir la custodia de Nala con él. Una perra muy bien educada, cariñosa, atenta y protectora. Recuerdo nuestras siestas en el sofá,  como poco a poco se iba haciendo hueco, empezaba sentada a mis pies y acabábamos las dos tumbadas o sus posturas imposibles para caber las dos en el sillón.  Su cara de impaciencia mientras comíamos a la espera de que le cayese algo, pero desde el respeto ya que nunca se acercaba. Recuerdo las charlas que tenía conmigo misma con ella como única oyente. Recuerdo sus auto caricias poniendo su cabeza debajo de mi mano y moviéndose. He querido a esa perra más que a muchas personas.
Un día le salió un bultito entre el pecho y una pata delantera. Resultó ser una infección y la única opción era operarla, tampoco era una opción segura al 100%, si la operábamos perdería movilidad y toda su vida había sido una perra de campo correteando de aquí a allí, de perder movilidad le fastidiaríamos los dos o tres años que le podrían quedar (aunque era muy activa era ya mayor) Que dilema, mi parte egoísta quería que se quedase con nosotros pero ¿era justo para ella condenarla a estar prácticamente quieta? No. Me dolió pero lo entendí. Y simplemente la dejamos marchar sin que sufriese controlando en la medida de lo posible la infección que por suerte no era dolorosa para ella. El 7 de enero al despertarnos ella ya se había ido. Como la odié, sí, la odié por dejarnos con aquel terrible vacío,  por privarnos de su compañía, sobretodo a Bombón. La odié con todas mis fuerzas durante unos minutos. Y luego llegó el dolor total y absoluto, se me desgarró el alma, sentí como si alguien hubiese metido su mano dentro de mi pecho y me hubiera arrancado un  trozo de mí. Lloré su pérdida y me intenté consolar pensando y sabiendo que era lo mejor para ella, había tenido una buena vida y no se merecía un final triste y arrinconada. Pero a veces pienso en ¿y si la hubiésemos operado? Todavía estaría conmigo en el sofá roncándome. Sé que hicimos bien pero eso no mengua el dolor.
Echo de menos a la canguro de Bombón. Cuando Bombón era una recién nacida y se dormía en su hamaca al lado del sofá yo aprovechaba para dormir también, cuando Bombón empezaba a hacer sus ruiditos en plan «ya me he despertado» era Nala la que me tiraba del bajo del pantalón para avisarme. Ya cuando estaba embarazada se acercaba a mi barrigota cuando estaba sentada en el sofá,  con total suavidad pegaba su cabeza a mi barriga y se quedaba completamente quieta «escuchando a Bombón.
Quizás haya quien no lo entienda pero un perro es algo más que una mascota, es parte de la familia, siempre está esperando cuando llegas, no te juzga, te quiere con tus virtudes y defectos y mi Nala era la mejor.
Ella percibía si estabas bien o mal y actuaba en consecuencia jugando contigo cuando estabas contento, era incansable le podía tirar una piña 100 veces y la 101 se la tiraba y me metía corriendo en casa si quería acabar el juego y aún así venía mimosa a pedir más e igual de mimosa venía a consolarte si notaba que estabas decaído. Simplemente echo de menos a mi amiga con la que compartí tan buenos momentos y siempre la echaré de menos. Sé que lo que me queda de vida ella seguirá despertando mi sonrisa al recordarla y arrancando mis lágrimas como en este momento en el que vuelvo a ser consciente de que no la volveré a ver. Nala te quiero y te echo de menos. Echo de menos tu compañía, verte jugar con mi hija, como he dicho, simplemente echo de menos a mi amiga. Nunca te olvidaré.

Me encantaría explicaros más cosas sobre ella, pero en este momento ya no puedo seguir, contar esto ha sido más duro de lo que creía, quizás más adelante. Os dejo unas fotos de nuestros momentos

Nala, por todo esto y mucho más siempre estarás en mi corazón. Te quiero. 

Domingo de Recuerdos: Nuestra primera cita

Hoy he decidido inaugurar una nueva sección en mi blog, «Domingo de recuerdos», explicaré algunos de los momentos que de alguna manera han sido importantes en mi vida, esos momentos que se te quedan grabados en la retina, y por mucho tiempo que pase los recuerdas mejor que lo que hiciste hace tres días. Y ya que hace poco os he contado que me caso, inauguraré esta sección recordando mi primera cita con mi futuro marido, mi Rubio.
Hace muchos años, cuando iba al colegio, conocí a un niño que me caía bastante mal, el típico chulito de clase, la verdad es que el sentimiento era mutuo, el era el rey de la clase y yo la republicana que llegó para convivir en su reino los dos últimos cursos antes de pasar al instituto, así que la «tortura» no duró mucho. Durante esos dos años las peleas fueron continuas, pero he de confesar que era un amor odio un tanto particular, aunque supuestamente yo le caía tan mal como él a mí, cabe destacar que en una ocasíón me encerró en el lavabo y me robó un beso, se salvó del guantazo ya que una décima de segundo antes de propinar mi derechazo entró una compañera, que si no… ay!!! si no… aún le dolería la mejilla, pero claro ese guantazo hubiera generado que nuestro «secreto» fuese público y no estaba yo por la labor.
Pasé al instituto y por suerte no iba al mismo que él. Los años pasaron, la vida me enseñó su cara dulce y su lado amargo durante ese tiempo y pasados algo más de diez años, algunos de los antiguos compañeros de aquel colegio decidieron reunirse para ver que tal nos había tratado el tiempo.
Entonces recibí una solicitud de amistad de un chaval en la red social por excelencia, la verdad es que por el nombre no me sonaba demasiado, pero al ver los amigos en común deduje que era de aquellos compañeros que estaban organizando la reunión mencionada, total que acepté.
La primera vez que nos reunimos, él no pudo ir. Empezamos a chatear, era divertido, él es un serio divertido, que me hace reír a carcajadas, así que decidimos quedar un día para ir a tomar algo, pero por unas cosas y otras siempre alguno de los dos no podía. Hicimos una segunda quedada de clase para la fiesta mayor y en esta ocasión él si podía asistir y yo también.
Como yo ya no vivía en la misma ciudad, dijimos que viniese a buscarme después de yo comer en casa de mi tía abuela que sí que vivía allí, él me mandó un mensaje y yo me asomé a la ventana para decirle que ya bajaba, pero ya sabéis como son las abuelas, tardan una eternidad en dejarte ir de sus casas, así que llegó un segundo mensaje, me volví a asomar a la ventana y él espetó un «Baja ya!!» y yo con el carácter que me caracteriza, nunca mejor dicho, le pedí a mi abuela que me pusisese un café, con exigencias no, gracias. Al bajar tampoco hubo reacción negativa por su parte ante mi tardanza, supongo que captó mi sutil respuesta, materializada en diez minutos extra de espera.
Primero fuimos a tomar una horchata fresquita en una terraza, de la cual pasamos a una cervecita y ya nos dispusimos a reunirnos con el resto pues llegaba la hora acordada y estábamos algo lejos.
Llegados al punto de encuentro, empezaron a llamar los otros compañeros que tenían que venir y poco a poco la reunión acabonreduciéndose a cita.
Era 4 de julio de 2009, fuimos a cenar unos bocatas en el primer bar que encontramos y luego a «La jove» (La joven) la fiesta nocturna de la fiesta mayor, en un parque, con música y tal, estaba bastante bien, nos sentamos en el césped, y estuvimos charlando durante horas, de pronto en una de esas sonrisas que se le escapaban, reconocí al chulito con el que tanto me peleaba y le solté «Cabrón!! fuiste tú el que me tiró la piedra!!» (sí, me tiró una piedra… es que esas edades ya se sabe… son digamos complicadas) su cara de póquer me evidenció que él no lo recordaba, pero el chichonazo que me salió a mi entre el meñique y la muñeca yo jamás lo pude olvidar, así que años después ajustamos cuentas y le perdoné entre risas al ver su intento de disculpa sobre algo que no recordaba pero sabiendo como era él por la época no le resultaba descabellado (he de decir que al tiempo un día hablando con uno de sus primos SÍ recordaba ese momento, así que se puede decir que el tiempo sí me dió la razón). Y de ahí pasamos a más risas intentando recordar algo más y que fuese positivo, en aquel momento tampoco recordaba mucho más de él, cosas de haber ido a tres colegios y dos institutos (el episodio del beso, fue recordado tiempo después, junto a otros «grandes momentos»).
La conversación se alargó y alargó, la verdad que él lo que se dice hablar no hablaba mucho, pero yo tengo incontinencia verbal, así que nos complementábamos bastante bien y entonces llegó la frase rompedora por mi parte… le dije «mira, me estás cayendo bien, así que te voy a dar un consejo, no te enamores de mí, porque yo ahora no estoy para esas cosas, tú lo pasarías mal, yo me sentiría culpable y no es plan» seguido de una gran carcajada por parte de los dos, no lo sabíamos, pero aquella noche lo cambió todo.
En cuestión de un mes estábamos todo el día juntos, o él en mi casa o yo en la suya, y en cuestión de tres meses ya vivíamos bajo el mismo techo. Aquellos niños que se odiaban acabaron amándose y hoy son padres de la niña más preciosa que mis ojos han visto nunca.
Así que cuando me pregunto el sentido de mi vida, sé que era estar con él, crecer y madurar para volvernos a encontrar en el momento exacto en el que lo hicimos, ambos habíamos tenido alguna experiencia negativa importante en lo que al amor se refiere, nos encontramos en el momento en el que esas heridas estaban cicatricadas, el momento exacto en el que estábamos preparados el uno para el otro. Para mí al igual que para él era ese momento en el que ni te planteas encontrar de nuevo a alguien para compartir la vida, el momento en el que quieres «disfrutar de la soltería» y él apareció como un huracán que lo revolucionó todo.
Ahora miramos para atrás y recordamos aquella primera cita y aquella frase «no te enamores de mí» y llegamos a la conclusión que no hemos cambiado tanto, sigue siendo un desobediente, pero es mi desobediente, el padre de mi hija, el amor de mi vida, mi compañero, mi amigo, mi sueño, mi ilusión, mi todo, la persona con la que he compartido el momento más importante de mi vida y con la que espero compartir todos los momentos futuros. Mi Rubio es el hombre al que más quiero y he querido en mi vida, el que me ha descubierto el amor incondicional, el que hace que me pregunte ¿qué era yo antes de ser nosotros?
En fin… hasta aquí ha llegado el momento recuerdos de hoy, me despido con esta canción de Amaral que parece que la haya escrito para nosotros, hasta el domingo que viene!!

San Valentín, día de amor, amistad y envidia

En plena resaca amorosa,  me encuentro admirando mi precioso ramo de rosas y de pronto me viene a la mente la pregunta: ¿de dónde surge? Entonces acudo a otro santo… San Wikipedia y el me cuenta lo siguiente:

Ayyyyy mi ramo que precioso!!

«San Valentín era un sacerdote que, hacia el siglo III, ejercía en Roma. Gobernaba el emperador Claudio II, quien decidió prohibir la celebración de matrimonios para los jóvenes, porque en su opinión los
solteros sin familia eran mejores soldados, ya que tenían menos ataduras.

El sacerdote consideró que el decreto era injusto y desafió al emperador. Celebraba en secreto matrimonios para jóvenes enamorados (de ahí se ha popularizado que San Valentín sea el patrón de los enamorados). El emperador Claudio se enteró y como san Valentín gozaba de un gran prestigio en Roma, el emperador lo llamó a palacio. San Valentín aprovechó aquella ocasión para hacer proselitismo del cristianismo. Aunque en un principio Claudio II mostró interés, el ejército y el gobernador de Roma, llamado Calpurnio, le persuadieron para quitárselo de la cabeza. El emperador Claudio dio entonces orden de que encarcelasen a Valentín. Entonces, el oficial Asterius, encargado de encarcelarle, quiso ridiculizar y poner a prueba a Valentín. Le retó a que devolviese la vista a una hija suya, llamada Julia, que nació ciega. Valentín aceptó y, en nombre del Señor, le devolvió la vista. Este hecho convulsionó a Asterius y su familia, quienes se convirtieron al cristianismo. De todas formas, Valentín siguió preso y el débil emperador Claudio finalmente ordenó que lo martirizaran y ejecutaran el 14 de febrero del año 270. La joven Julia, agradecida al santo, plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba. De ahí que el almendro sea símbolo de amor y amistad duraderos.»
Así que El Corte Inglés no tuvo nada que ver. Una vez descubierto esto me puse a pensar que para mí y para mi novio San Valentín no es más que el día 45 de los 365 días que nos amamos, pero a nadie le amarga un dulce y la maravillosa costumbre que tiene de regalarme un ramo de rosas ese día a mí me encanta. El viernes trabajé de mañana y los viernes acabo una hora antes, así que a veces no me llevo comida, llega un whatsapp, es él avisándome que está en la puerta con el tupper con la comida recién hecha, cosa que hace a menudo no sólo el 14 de febrero, total que bajo y ahí estaba él con mi (si me lo permitiis) ramazo de rosas.  Yo me emociono, las lágrimas se me escapan, me río, lo que realmente me emociona no es tanto el ramo, que sí eeeee, es el hecho de como se lo monta para que yo no sospeche,  aunque sabía que algo haría, me emociona que tenga esos detalles, que a lo largo del año sin que lo marque el calendario también los tiene. Tiene mil y una maneras de enamorarme cada día. Empiezo a ponerme ñoña jajaja en fin, entro al trabajo con mi ramazo y surgen los «oh! qué bonito/ qué detalle / vaya suerte/ etc» esa es la parte de San Valentín que supongo se referirá a la amistad, las amigas que se alegran por tu alegría y emoción, ese es el San Valentín que yo conocía. Todos sabemos que en el trabajo hay amigos, compañeros, conocidos y capullos (y no me refiero a las rosas en este momento) y entonces empiezo a escuchar «pues a mi no me gustaría que me regale flores es una fiesta comercial» «pues a mí no me gustaría que me trajese flores al trabajo, si le veo cada día para qué lo va a hacer» «lo importante no es que te regalen nada hoy, es quererse todos los días» «San Valentín es para los que durante todo el año pasan de su pareja y así por lo menos un día la tienen contenta» y podría seguir… A todas ellas les digo Y-U-NA-MIER-DA si la envidia fuera tiña ayyyyyyy madre mía!!! A todas esas se les caerían las bragas al suelo si les llega un ramo, que no les gusta pero no dejan de mirar… más de una y más de dos deseando están que les hagan un poco de caso y no entienden que otras personas se quieran y utilicen cualquier excusa para demostrárselo. 

La fofucha es un boli (los colecciono)

Respeto quien no celebre o se regale algo ese día, lo que no soporto son los comentarios mal intencionados. Pero lo mejor de todo es que esa envidia me hace darme más cuenta si cabe de la suerte que tengo, por que no son las rosas, es el traerme la comida recién hecha al trabajo, esas notitas que te encuentras, esas cenas especiales, esos ratitos de sofá,  el que no se acabe el tema de conversación y que al mismo tiempo a veces ni la necesitemos y disfrutemos de nuestro silencio, el estar de acuerdo en todo y en nada, las carcajadas que sólo el sabe provocarme, ese hombro en el que siempre me puedo apoyar… lo que decía el todo. Y sí, nos regalamos para San Valentín, él a mí rosas y yo a él le hice cupcakes de corazón y cualquier otro día del año también lo hacemos y eso me emcanta así es como somos  por tanto lo único que puedo decir es: Viva él! Viva yo! Viva San Valentín! Vivan las rosas! Y viva la madre que le parió! Mi santa suegra por darme ese gran hombre que tengo a mi lado.

Domingo motero

Esta mañana papá se ha levantado bien

Papá y Bombón con el «correpasillos»

temprano para su ritual de entrenamiento motero (lo que viene siendo mañana de machotes). 
Mientras iba a buscar a mi cuñado, antes de cargar las motos en la furgoneta, Bombón se ha despertado y al salir al comedor ha dicho «¿oe ta papa? No ta» le he comentado que se había ido a las motos y su cara ha mostrado indignación total «yo també, yo moto bum bum» mi mañana planeada de pinturas no puede competir contra su mañana motera imaginada desde ese instante. 
Claro es lo que tiene tener una hija que antes de nacer lo primero que se le compró fue una pocketbike, porque ¿quién necesitaba un carrito teniendo una pocket? ¿o una cuna? ¿o cualquier otra cosa? A su (ahora amada y adorada) moto le quitaron el motor para poder usarla de correpasillos ¿y eso? preguntaba yo «hombre para que coja equilibrio y estabilidad y se acostumbre a la medida de la moto» Claaaaaaro ¿Cómo no se me ocurriría a mí?pero bueno todavía tiene que llover bastante antes que le deje subir con el motor puesto…
A falta de autorización motoril por mi parte, papá decidió escribir la carta a los Reyes con Bombón y ¿adivináis qué pidió? Una moto de batería, y ahí estaban ellos la mañana de Reyes (yo todavía me pregunto a quién de los dos le hizo más ilusión)Así que cuando papá ha vuelto a cargar su moto, Bombón le ha dicho que ella también, tal era su emoción que no ha querido ni desayunar, ni teta, ni nada. Galletas y yogurt bebible a la maleta y ale hasta luego, yo he decidido quedarme he notado a leguas que era su momento papá-Bombón-moto, hoy seré la reina del sofá he pensado. 

Han salido y ayyyy esa tranquilidad, esa paz, ese silencio tan anhelado, deseado, tan… ABURRIDO!! una vena celosa ha empezado a apoderarse de mí, sé que podría haber ido al igual que sé que para un ratito que tienen suyo, pues que lo disfruten… pero el próximo día voy sí o sí.

El día de reyes le faltó tiempo para estrenarla

Después de una mañana eterna amenizada por un par de vídeos y fotos de whatsapp al fin han llegado justo para comer y echar la siesta y ahí sí mi Bombón era míaaaaa jajaja y es que en esos momentos nada ni nadie puede competir contra el leri leri, nombre que puso ella misma a la teta (no logro descubrir la palabra que originó ese nombre) y ahí estábamos los tres en el sofá viendo «Willow». Si es que por más «cansinos» que se pongan a veces, yo no puedo estar tanto rato sin mis Rubios. Lo mejor ha sido el regalo que me han traído, unas botas lleeeeeeenas de barro al igual que los bajos de los pantalones, esa es la señal inequivoca de que han disfrutado de lo lindo y yo he disfrutado con ellos mientras me lo explicaban. Me he imaginado a Bombón pasando por encima de todos los charcos, llevando la moto de pie… es una temeraria jejeje y charlando con unos y con otros porque es muy relaciones públicas. Lo mejor de todo es que con lo cansados que estaban han caido rendidos a la primera de cambio y nos hemos pegado un siestón que eso no hay dinero que lo pague.

Dándolo todo en el entrenamiento